RD sobre dos ruedas: las motocicletas consolidan su dominio del parque vehicular
EXPRESO DIGITAL, SANTO DOMINGO. – La República Dominicana vive una transformación silenciosa de su movilidad: cada vez más personas dependen de una motocicleta para trasladarse, trabajar, hacer entregas o generar ingresos. El fenómeno no es una percepción; las cifras oficiales muestran que las motocicletas se han convertido, por amplio margen, en el principal componente del parque vehicular dominicano.
De acuerdo con el Boletín del Parque Vehicular 2025 de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), al 31 de diciembre de 2025 había 3,846,694 motocicletas registradas en el país. Esa cantidad representa el 57.9 % de todos los vehículos de motor registrados, frente al 17.9 % de automóviles y el 12 % de jeeps.
El dato adquiere mayor dimensión cuando se observa la evolución reciente. En 2024 había 3,531,967 motocicletas, por lo que en apenas un año se incorporaron 314,727 unidades, equivalente a un crecimiento de 8.9 %. Ninguna otra clase de vehículo agregó tantas unidades: los jeeps aumentaron en 61,680 y los automóviles en 30,713.
Un crecimiento que viene de lejos
La expansión de las motocicletas no comenzó en 2025.
En 2019, la DGII contabilizaba 2,573,494 motocicletas. Para 2025 la cifra había aumentado a 3,846,694. Es decir, en seis años se sumaron 1,273,200 motocicletas, un incremento aproximado de 49.5 %.
En términos simples: por cada dos motocicletas que había registradas en 2019, hoy existen aproximadamente tres.
Y mientras las motocicletas crecieron con fuerza, el parque vehicular completo pasó de 4,634,876 unidades en 2019 a 6,640,871 en 2025.
Esto significa que el crecimiento de las motocicletas no solamente acompaña la expansión del parque vehicular: está marcando el ritmo de esa expansión.
Más de la mitad de los vehículos son motocicletas
El cambio también puede observarse en la composición del parque.
En 2020, las motocicletas representaban el 55.7 % de los vehículos registrados.
En 2024 ya eran el 57.0 %, y al cierre de 2025 alcanzaron el 57.9 %.
Por tanto, no se trata simplemente de que haya muchas motocicletas. La motocicleta se ha convertido en el vehículo dominante del país.
¿Por qué están proliferando?
Las estadísticas por sí solas no explican las causas, pero permiten identificar un fenómeno que tiene varias dimensiones.
La primera es económica. Para una parte importante de la población, una motocicleta representa una alternativa de movilidad considerablemente más accesible que un automóvil. También es una herramienta de trabajo para mensajeros, repartidores, motoconchistas y trabajadores independientes.
La segunda es la congestión urbana. En ciudades donde desplazarse en automóvil puede significar pasar largos períodos en tapones, la motocicleta ofrece mayor facilidad para movilizarse.
La tercera es la expansión de la economía de entregas y servicios a domicilio, que ha incrementado el uso comercial de motocicletas.
Y existe un cuarto elemento: la motocicleta permite resolver simultáneamente dos problemas para muchas familias: transporte y generación de ingresos.
El gran problema: movilidad versus seguridad vial
Aquí aparece la parte más preocupante del fenómeno.
La motocicleta puede ser una solución económica y eficiente de movilidad, pero también expone mucho más al conductor y al pasajero ante un choque.
Los datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONE) muestran la magnitud del problema: en 2024, las motocicletas representaron 70.43 % de las muertes en accidentes de tránsito, siendo el tipo de vehículo asociado al mayor porcentaje de fallecimientos.
Esto crea una paradoja nacional:
Las motocicletas son el principal vehículo del país, pero también concentran una proporción desproporcionadamente alta de las muertes por accidentes de tránsito.
Y esto es importante: que las motocicletas representen 57.9 % del parque vehicular y 70.43 % de las muertes no significa automáticamente que una motocicleta individual tenga determinada probabilidad de morir en un accidente, porque para calcular ese riesgo habría que conocer, entre otras cosas, kilómetros recorridos, número de conductores, exposición al tránsito y características de los desplazamientos.
Pero sí permite afirmar que existe una sobrerrepresentación de las motocicletas en las muertes viales.
El fenómeno no es exclusivamente del Gran Santo Domingo
Otro dato interesante de la DGII es que las motocicletas no están concentradas únicamente en la capital.
Al cierre de 2025, el Distrito Nacional tenía 841,647 motocicletas registradas; Santo Domingo, 506,201; Santiago, 267,316; La Vega, 275,026; San Cristóbal, 221,861; La Romana, 155,631 y Duarte, 139,500.
De hecho, la DGII señala que el Distrito Nacional concentra 21.9 % de las motocicletas, Santo Domingo 13.2 %, La Vega 7.1 %, Santiago 6.9 % y San Cristóbal 5.8 %. El 45.1 % restante está distribuido entre las demás provincias.
Esto revela algo importante: la proliferación de motocicletas es un fenómeno nacional, no solamente un problema del tránsito del Gran Santo Domingo.
También hay un componente empresarial
Hay otro dato de la DGII que merece atención.
De las 3,846,694 motocicletas registradas en 2025, 2,429,524 pertenecían a personas físicas, mientras 1,417,170 estaban registradas a nombre de personas jurídicas.
Eso equivale aproximadamente a 63.2 % en manos de personas físicas y 36.8 % en personas jurídicas.
La proporción de motocicletas pertenecientes a personas jurídicas es particularmente llamativa y puede estar relacionada con el uso comercial y empresarial de estos vehículos, aunque la estadística de la DGII por sí sola no permite determinar para qué actividad específica se utiliza cada motocicleta.
El desafío para el Estado
El crecimiento de las motocicletas plantea un reto que va mucho más allá de fiscalizar al motorista.
El país tiene que preguntarse qué modelo de movilidad quiere construir para los próximos 10 o 20 años.
Porque si casi 58 % del parque vehicular está compuesto por motocicletas, cualquier política seria de tránsito, transporte público, seguridad vial, infraestructura urbana y planificación territorial tiene necesariamente que considerar a este sector como uno de sus componentes principales.
El desafío consiste en ordenar el crecimiento sin criminalizar la motocicleta.
La motocicleta cumple una función económica y social evidente. El problema aparece cuando su expansión no está acompañada por mejores controles, formación de conductores, infraestructura adecuada, cumplimiento de las normas, uso de cascos y políticas de seguridad vial basadas en datos.
La cifra que resume el fenómeno
Hay una manera sencilla de explicar la dimensión del cambio:
En 2019 había 2.57 millones de motocicletas registradas. En 2025 ya eran 3.85 millones.
En seis años aparecieron 1.27 millones de motocicletas adicionales en los registros de la DGII.
Y mientras el parque vehicular completo creció 43.3 % entre 2019 y 2025, las motocicletas aumentaron alrededor de 49.5 %.
Eso explica por qué las motocicletas no son simplemente una parte importante del tránsito dominicano.
Son, en términos estadísticos, el rostro principal de la movilidad motorizada del país.
Una conclusión periodística potente
La discusión, por tanto, no debería ser simplemente “hay demasiadas motocicletas”.
La pregunta más importante es:
¿Está la República Dominicana preparada para un sistema de movilidad en el que casi seis de cada diez vehículos son motocicletas?
Los números oficiales sugieren que la realidad ya llegó. La política pública, la infraestructura y la seguridad vial tienen ahora que alcanzarla.
Fuentes principales: Dirección General de Impuestos Internos (DGII), Boletín Parque Vehicular 2025; DGII, Boletín Parque Vehicular 2019-2020; Oficina Nacional de Estadística (ONE), estadísticas de muertes por accidentes de tránsito.


