Politica

2028: la carrera por el poder

EXPRESO DIGITAL, SANTO DOMINGO.– La carrera hacia las elecciones de 2028 ya dejó de ser una conversación prematura entre dirigentes políticos para convertirse en un proceso en marcha.

La Junta Central Electoral (JCE) estableció que las elecciones municipales se celebrarán el 20 de febrero de 2028, mientras que las presidenciales, senatoriales y de diputaciones están pautadas para el 21 de mayo de 2028. Las primarias de los partidos deberán realizarse a más tardar el 3 de octubre de 2027 y las convenciones, asambleas o encuestas tendrán como fecha límite el 31 de octubre de ese año.

Eso coloca al sistema político dominicano ante una situación particular: la campaña presidencial se está adelantando mientras los principales partidos todavía tienen que resolver quiénes serán sus candidatos.

El único de los tres grandes partidos que llega a este momento con su candidatura presidencial prácticamente despejada es la Fuerza del Pueblo (FP), con Leonel Fernández. El PRM entra en una etapa de competencia interna para escoger al sucesor de Abinader, mientras el PLD enfrenta una carrera más abierta y el desafío adicional de evitar otra fractura.

La fotografía electoral de 2024 ayuda a entender el punto de partida.

Luis Abinader ganó la Presidencia con 57.44 %, seguido por Leonel Fernández con 28.85 % y Abel Martínez con 10.39 %. Es decir, PRM, FP y PLD concentraron prácticamente todo el voto presidencial competitivo.

Pero 2028 tendrá una diferencia fundamental: Abinader no estará en la boleta presidencial.

Y esa ausencia convierte la próxima elección en una prueba completamente distinta para el partido oficialista.


PRM: el problema de la sucesión

El Partido Revolucionario Moderno llega a 2028 como la organización dominante del sistema, pero también ante uno de los mayores desafíos que puede enfrentar un partido en el poder: sustituir electoralmente a un presidente que ganó dos elecciones consecutivas y que no puede buscar un tercer mandato consecutivo.

Abinader acaba de asumir la presidencia del PRM para el período 2026-2030, acompañado por Deligne Ascención como vicepresidente ejecutivo y Juan Garrigó como secretario general, en una estructura que busca preservar la unidad interna mientras se aproxima la competencia por la candidatura presidencial.

El movimiento tiene una lectura evidente: Abinader será una pieza central en la administración de la sucesión.

El presidente necesita que el PRM llegue unido a las primarias y, posteriormente, que los perdedores respalden al ganador. Una ruptura entre los principales grupos internos podría convertir la fortaleza electoral del PRM en una vulnerabilidad.

Entre los nombres que aparecen en la carrera oficialista están David Collado, Carolina Mejía, Wellington Arnaud, Raquel Peña, Guido Gómez Mazara y Tony Peña Guaba.

Pero no todos parten desde la misma posición ni representan exactamente el mismo tipo de candidatura.

David Collado

El ministro de Turismo aparece como una de las figuras con mayor reconocimiento fuera de la estructura tradicional del PRM.

Su principal activo es precisamente su imagen construida desde la gestión pública, primero como alcalde del Distrito Nacional y posteriormente desde Turismo.

El desafío para Collado será demostrar que puede convertir una buena valoración personal en una estructura nacional capaz de ganar unas primarias y, posteriormente, una elección presidencial.

Carolina Mejía

La alcaldesa del Distrito Nacional representa otra corriente importante dentro del PRM y tiene una ventaja política evidente: su apellido está asociado a una de las figuras históricas del partido, Hipólito Mejía, además de contar con experiencia ejecutiva y partidaria.

Su eventual candidatura tendría que resolver un asunto clave: transformar el capital político que posee en la capital y dentro de determinados sectores del PRM en una plataforma nacional.

Wellington Arnaud

El director de INAPA representa una generación política que ha construido su carrera dentro del PRM y que ha desarrollado presencia territorial.

Su fortaleza está en la estructura partidaria y en su capacidad para presentarse como dirigente de partido, no solamente como funcionario.

Raquel Peña

La vicepresidenta constituye un caso distinto.

Tiene una posición institucional privilegiada y una imagen construida desde la gestión del Gobierno. Sin embargo, cualquier proyecto presidencial tendría que convertir esa visibilidad institucional en una estructura política propia.

Guido Gómez Mazara y Tony Peña Guaba

Ambos agregan diversidad a la competencia interna. Gómez Mazara tiene una trayectoria política y mediática propia y ha mantenido una postura crítica dentro del oficialismo, mientras Peña Guaba cuenta con una larga trayectoria partidaria y familiar vinculada al PRD y al perredeísmo.

La existencia de varios aspirantes hace que la primaria del PRM pueda convertirse en la verdadera elección interna que definirá el rumbo del oficialismo para 2028.


El verdadero reto del PRM no es encontrar candidato: es conservar la unidad

El PRM tiene una ventaja que sus adversarios desearían tener: es el partido de gobierno y tiene una estructura electoral nacional fortalecida después de dos victorias presidenciales consecutivas.

En las elecciones de 2024 obtuvo 57.44 % junto a sus aliados. Además, consiguió una mayoría abrumadora en el Congreso.

Pero precisamente por eso enfrenta un riesgo.

Cuando un partido gobierna durante ocho años y debe escoger un nuevo líder, la competencia por la sucesión puede convertirse en una competencia por el control del partido.

El nuevo liderazgo encabezado por Abinader tendrá que evitar que las aspiraciones presidenciales se conviertan en grupos enfrentados.

En otras palabras:

el PRM puede perder en 2028 si llega dividido, incluso partiendo de una posición electoral privilegiada.


Fuerza del Pueblo: la ventaja de tener candidato

Si el PRM tiene demasiados aspirantes, la Fuerza del Pueblo tiene exactamente el problema contrario: tiene un liderazgo presidencial definido desde temprano.

Leonel Fernández se perfila como el candidato presidencial de la organización para 2028.

La ventaja es importante porque le permite al partido concentrarse desde ahora en tres tareas:

estructura territorial, captación de votos y construcción de alianzas.

La FP obtuvo 28.85 % en las presidenciales de 2024, colocando a Leonel Fernández en segundo lugar.

Y las mediciones conocidas durante 2026 muestran que Fernández conserva una posición dominante dentro de su organización. Una encuesta Gallup-Diario Libre citada en junio lo situaba con 64.9 % de respaldo interno en la FP, frente a 31.7 % de Omar Fernández.

Pero aquí aparece una cuestión fundamental.

Leonel necesita algo más que repetir 2024

Si la FP quiere ganar en 2028, no puede limitarse a conservar el voto que obtuvo hace cuatro años.

Tiene que crecer.

Y para hacerlo necesita penetrar en tres segmentos:

  1. votantes independientes;
  2. electores desencantados con el PRM;
  3. votantes que tradicionalmente estuvieron vinculados al PLD.

Precisamente por eso las movilizaciones, juramentaciones y acercamientos de dirigentes provenientes de otros partidos tienen importancia.

La FP también tiene una tarea pendiente: fortalecer sus estructuras locales.

Tener a Leonel Fernández como candidato es una ventaja, pero la elección no se gana solamente en televisión, redes sociales o Santo Domingo. Se gana en municipios, distritos municipales, barrios y comunidades.


Omar Fernández: el factor que trasciende la candidatura presidencial

Aunque Leonel sea actualmente la figura central de la FP, Omar Fernández se ha convertido en uno de los activos políticos más importantes de la organización.

Su crecimiento genera una situación interesante.

No necesariamente compite con Leonel por 2028, pero sí representa la principal carta de renovación generacional de la Fuerza del Pueblo.

Esto podría ser determinante en la campaña porque permite a la organización presentar simultáneamente experiencia y renovación.

El problema será administrar correctamente esa relación para evitar que una eventual competencia interna futura se adelante demasiado.


PLD: la elección más complicada

El Partido de la Liberación Dominicana tiene probablemente la tarea más difícil de los tres grandes.

Después de haber gobernado durante 20 años prácticamente ininterrumpidos entre 1996 y 2020, el PLD cayó al tercer lugar presidencial en 2024 con apenas 10.39 %.

Ahora intenta recuperar terreno.

Y el primer problema que tiene es determinar quién encabezará ese proceso.

La organización ha adelantado para el 18 de octubre de 2026 una consulta para escoger a quien llevará inicialmente la delantera en la carrera presidencial, con varios dirigentes inscritos.

Entre ellos figuran Francisco Javier García, Francisco Domínguez Brito, Gonzalo Castillo, Luis de León, Ramón Ventura Camejo, Charles Mariotti, Manfred Mata y Mario Bruno González. Abel Martínez ha mantenido sus aspiraciones, aunque no se inscribió en esa consulta.

La situación de Abel es especialmente interesante.

Fue el candidato presidencial del PLD en 2024 y obtuvo 10.39 %. Su permanencia como figura competitiva dependerá de su capacidad para conservar el espacio que construyó en aquella campaña y, al mismo tiempo, de la capacidad del PLD para resolver sus diferencias internas.


Gonzalo Castillo cambia la ecuación peledeísta

El regreso de Gonzalo Castillo al escenario político introduce otra variable.

La encuesta Gallup-Diario Libre citada en junio de 2026 lo colocaba encabezando las preferencias internas del PLD con 48.3 %, frente a 25.3 % de Abel Martínez.

Esto no significa que Castillo tenga garantizada la candidatura ni mucho menos una candidatura competitiva en las elecciones generales.

Pero sí significa que su regreso modifica la competencia interna del PLD.

El partido tendrá que decidir si su proceso de renovación se construirá alrededor de una figura con experiencia electoral previa o si apostará por un dirigente capaz de representar una ruptura más clara con el pasado.


La pregunta fundamental del PLD

Más que quién gane la consulta o el proceso interno, el verdadero desafío del PLD es otro:

¿Puede escoger un candidato sin volver a dividirse?

La historia reciente de la oposición dominicana demuestra que las divisiones internas pueden ser más determinantes que las diferencias ideológicas.

El PLD necesita recuperar:

  • identidad;
  • estructura territorial;
  • credibilidad;
  • voto joven;
  • presencia digital;
  • conexión con sectores independientes;
  • y, sobre todo, una narrativa que explique por qué debe volver al poder.

No basta con recordar sus gobiernos anteriores.

La sociedad dominicana de 2028 será diferente a la de 2016 o 2020.


El PRD y los partidos pequeños: el papel de las alianzas

Aunque PRM, FP y PLD concentran la disputa presidencial, los partidos minoritarios pueden jugar un papel decisivo.

En 2024, el PRD obtuvo 0.45 % en la elección presidencial; el PRSC, dentro de la estructura aliada al PRM, tuvo 0.87 % como partido; y otras organizaciones obtuvieron porcentajes menores.

El PRD apuesta por una oposición más unificada, mientras el PRSC ha planteado incluso utilizar su plataforma para candidaturas independientes, de acuerdo con el debate político actual.

Aquí hay una realidad matemática:

En una elección de tres fuerzas competitivas, uno o dos puntos porcentuales pueden determinar quién entra primero a una segunda vuelta.

Por eso los partidos pequeños pueden convertirse en piezas de negociación importantes.


La del 2028 podría ser una elección de segunda vuelta

Este es probablemente uno de los elementos más interesantes del escenario actual.

En 2024, Abinader ganó ampliamente con 57.44 %, por lo que no hubo necesidad de segunda vuelta.

Pero el escenario de 2028 puede ser completamente diferente.

Si PRM, FP y PLD llegan competitivos, ninguno puede asumir automáticamente que superará el 50 % de los votos.

Y ahí entra la segunda vuelta.

La Constitución establece que si ninguna candidatura obtiene más de la mitad de los votos válidos, se realiza una segunda elección entre las dos candidaturas más votadas.

La JCE ha establecido el 25 de junio de 2028 como fecha para una eventual segunda vuelta.

Eso cambia completamente las estrategias.

En una primera vuelta, los partidos pueden competir por su identidad.

En una segunda, necesitan convertirse en opción de convergencia.


¿Cuál es hoy el mapa?

Si hubiera que hacer una fotografía política al 7 de septiembre de 2026, sin convertirla en una predicción electoral, podría resumirse así:

Partido Situación Principal fortaleza Principal desafío
PRM Gobierno Estructura, poder institucional y resultados de 2024 Elegir sucesor de Abinader sin división
FP Oposición Leonel definido y segundo lugar en 2024 Crecer fuera de su base y fortalecer territorio
PLD Oposición Estructura histórica y múltiples liderazgos Recuperarse del tercer lugar y evitar otra división
PRD Oposición Experiencia y posibilidad de alianzas Recuperar relevancia electoral
PRSC y otros Minoritarios Capacidad de negociación/alianzas Convertir presencia partidaria en votos

Lo que realmente estará en juego

La elección de 2028 no será solamente una disputa entre candidatos.

Será una disputa entre tres proyectos políticos diferentes.

El PRM tendrá que convencer al electorado de que el cambio iniciado en 2020 puede continuar sin Abinader en la boleta.

La FP intentará convertir el liderazgo de Leonel Fernández y el descontento con el Gobierno en una oportunidad para regresar al poder.

Y el PLD tendrá que demostrar que puede reconstruirse después de la peor etapa electoral de su historia reciente.

Mientras tanto, habrá una cuarta variable que puede resultar decisiva:

El voto independiente.

Porque si ninguno de los tres bloques logra superar el 50 %, la elección probablemente terminará dependiendo de quién consiga conquistar a los electores que no se sienten representados por ninguno de ellos.


La economía, los servicios públicos y la seguridad serán más importantes que las primarias

Aunque ahora el debate esté concentrado en nombres y candidaturas, la elección de 2028 todavía no se ganará con encuestas de 2026.

El electorado llegará a las urnas evaluando su realidad inmediata.

Entre los temas que pueden definir la campaña están:

costo de vida, empleo, seguridad ciudadana, electricidad, agua, salud, educación, transporte, migración, corrupción, infraestructura y calidad de los servicios públicos.

Por eso, los próximos dos años serán determinantes.

El Gobierno tendrá que defender sus resultados, mientras la oposición intentará convertir las deficiencias y el desgaste natural del poder en una demanda de cambio.


El calendario empieza a apretar

El dato más importante para entender la velocidad que está tomando la política dominicana es el calendario.

La JCE ya estableció oficialmente las fechas y plazos del proceso. Las primarias tendrán que celebrarse antes del 3 de octubre de 2027 y las demás modalidades internas antes del 31 de octubre.

Eso significa que 2027 será esencialmente el año de la definición de candidaturas.

Por tanto, lo que los partidos hagan durante el último trimestre de 2026 y durante 2027 determinará buena parte de su posición para mayo de 2028.


La gran incógnita

A dos años de las elecciones, hay algo que todavía nadie puede responder con seriedad:

¿Quién ganará?

Cualquier afirmación categórica en septiembre de 2026 sería prematura.

Lo que sí puede afirmarse a partir de los resultados de 2024 y de la situación partidaria actual es que el PRM parte como la organización electoralmente dominante; la FP tiene la ventaja de haber definido temprano a su principal candidato; y el PLD enfrenta la mayor tarea de reconstrucción entre las tres principales fuerzas.

La verdadera batalla, sin embargo, apenas comienza.

PRM necesita convertir el legado de Abinader en una candidatura capaz de sobrevivir al cambio de liderazgo. FP necesita convertir el liderazgo de Leonel en una mayoría. Y PLD necesita convertir su reorganización interna en una recuperación electoral.

Y si ninguna de las tres fuerzas consigue imponerse en primera vuelta, la elección de 2028 podría terminar decidiéndose no por el candidato que tenga más seguidores, sino por el que logre sumar a los votantes de los demás después de la primera ronda.

Ese es, probablemente, el escenario que hace de 2028 una de las elecciones dominicanas más abiertas e interesantes de los últimos años.

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Expreso Digital es un diario comprometido a informar con veracidad y precisión, manteniendo un firme apego a los principios de la ética periodística.

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