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David y Carolina: dos proyectos, una candidatura y la prueba de fuerza que le espera al PRM

EXPRESO DIGITAL, REDACCIÓN POLÍTICA. – A casi dos años de las elecciones presidenciales de 2028, el Partido Revolucionario Moderno (PRM) comienza a vivir una de las etapas más delicadas de su ciclo político: la competencia entre sus propias figuras por la candidatura presidencial. En ese escenario, David Collado y Carolina Mejía se perfilan como los dos principales polos de una disputa que combina posicionamiento público, construcción de estructuras y capacidad de convocatoria dentro de la organización oficialista.

Aunque ambos dirigentes comparten partido y forman parte del Gobierno, sus proyectos avanzan mediante estrategias distintas. Collado apuesta a capitalizar su posicionamiento nacional y la exposición que le proporciona su gestión al frente del Ministerio de Turismo, mientras Mejía trabaja en la consolidación de una estructura política que reúne dirigentes nacionales, legisladores, alcaldes y representantes de distintas demarcaciones.

La competencia todavía tiene camino por recorrer. Sin embargo, los movimientos recientes evidencian que la carrera ha dejado de ser una conversación distante sobre posibles aspirantes para convertirse en una disputa por apoyos, organización y liderazgo dentro del PRM.

Collado lleva ventaja en varias encuestas

Las mediciones publicadas durante octubre colocan a David Collado en una posición favorable, aunque las diferencias entre los estudios obligan a interpretar los resultados con cautela.

La encuesta de CID Latinoamérica, divulgada el 20 de octubre, atribuye a Collado un 65 % de las preferencias entre los simpatizantes del PRM, frente a un 15 % de Carolina Mejía. En esa medición, el ministro de Turismo registra una ventaja de 50 puntos porcentuales.

La Encuesta Nacional de Opinión Pública de ACD Media, realizada del 9 al 11 de octubre con una muestra de 1,200 personas, también sitúa a Collado delante. Entre los miembros del partido, obtiene un 49.9 %, frente al 24.6 % de Mejía. En la población general, las preferencias por ambos dirigentes se sitúan en 39.4 % y 18.3 %, respectivamente.

No obstante, otra medición publicada por Encuesta Datos RD presenta un panorama más cerrado. Ese estudio, realizado entre el 8 y el 17 de octubre mediante 1,200 entrevistas presenciales, coloca a Mejía con un 37.5 % y a Collado con un 35.3 %, una diferencia de apenas 2.2 puntos porcentuales.

La disparidad de los resultados es un elemento central del análisis. Las encuestas no necesariamente utilizan el mismo universo de consulta, metodología o formulación de preguntas. Por tanto, no es prudente asumir que una medición aislada determina el resultado de las primarias.

Lo que sí puede afirmarse es que Collado aparece bien posicionado en varias consultas recientes, mientras Mejía mantiene una base competitiva y demuestra que la contienda no puede darse por concluida.

Carolina Mejía apuesta a la estructura partidaria

El principal activo político de Carolina Mejía es la red de apoyos que ha venido articulando dentro de la organización. Su proyecto ha sumado a dirigentes nacionales y figuras con presencia en el Congreso y en los gobiernos municipales.

Entre sus respaldos públicos figuran el presidente del Senado, Ricardo de los Santos; el expresidente Hipólito Mejía; Jesús “Chu” Vásquez; Eligio Jáquez y Geanilda Vásquez, entre otros dirigentes. La coordinación nacional de su proyecto también quedó en manos de De los Santos.

Esta estrategia procura demostrar que su aspiración no depende exclusivamente de su reconocimiento público, sino que dispone de cuadros políticos capaces de organizar el trabajo territorial y movilizar a los miembros del partido.

En una competencia interna, esa dimensión tiene un peso considerable. Las simpatías que registra una encuesta no siempre se traducen automáticamente en participación electoral, y contar con dirigentes activos en provincias, municipios y comunidades puede ayudar a convertir el respaldo político en votos efectivos.

Sin embargo, la acumulación de apoyos también plantea un desafío: demostrar que la estructura construida tiene capacidad real de movilización y que los respaldos de figuras prominentes se corresponden con una preferencia suficientemente amplia entre las bases.

Collado combina posicionamiento nacional y respaldo político

David Collado, por su parte, cuenta con una ventaja visible en varias de las encuestas recientes y ha sumado apoyos de dirigentes, funcionarios y legisladores.

Entre las figuras que han anunciado su respaldo se encuentra Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón, quien dejó de lado sus propias aspiraciones para apoyar el proyecto del ministro de Turismo. También se han reportado adhesiones de otros dirigentes nacionales y representantes del oficialismo.

Su posición al frente del Ministerio de Turismo le proporciona una plataforma de exposición nacional y la posibilidad de asociar su figura con la promoción del país y la actividad turística. No obstante, esa visibilidad no garantiza por sí sola el control de la organización partidaria ni una victoria en una convención.

El reto de Collado consiste en transformar su posicionamiento en respaldo sostenido entre los militantes, ampliar su presencia territorial y demostrar que la ventaja reflejada en varias encuestas puede mantenerse cuando la competencia entre en una etapa más intensa.

En ese sentido, el respaldo público de dirigentes como el presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, también refleja que la disputa comienza a tener expresiones visibles en los principales espacios de poder del partido.

Una competencia que trasciende las encuestas

La contienda entre Collado y Mejía no se limita a determinar quién aparece mejor valorado en las mediciones. También pone a prueba la capacidad de cada aspirante para construir una mayoría dentro de una organización que deberá administrar sus diferencias sin comprometer su unidad.

Los respaldos de dirigentes influyentes pueden aportar organización, experiencia y acceso a estructuras territoriales. Sin embargo, también pueden generar expectativas entre los distintos grupos y elevar el costo político de una derrota interna.

Por eso, el comportamiento de ambos equipos será tan importante como sus niveles de popularidad. La capacidad de mantener una competencia ordenada, evitar confrontaciones innecesarias y respetar las reglas que establezca el partido será determinante para que la disputa no se convierta en una fuente de desgaste para el oficialismo.

El PRM también tendrá que garantizar que sus mecanismos internos sean percibidos como legítimos por los diferentes sectores. Una victoria que no sea aceptada por una parte importante de la militancia podría complicar la tarea posterior de unificar a la organización alrededor de una candidatura común.

Octubre de 2027, la prueba decisiva

El vicepresidente ejecutivo del PRM, Deligne Ascención, informó que el partido prevé celebrar en octubre de 2027 sus primarias para escoger las candidaturas de cara a las elecciones de 2028, mediante un padrón cerrado y voto universal. La organización también contempla completar el proceso de inscripción y actualización de su padrón antes de esa etapa.

Ese calendario sitúa la competencia actual en una fase de preparación política. Los equipos tienen tiempo para ampliar sus estructuras, convencer a la militancia y consolidar sus respectivas propuestas, pero también para cometer errores que podrían afectar su posicionamiento.

Para Collado, el desafío es sostener su ventaja en las mediciones y demostrar fortaleza orgánica. Para Mejía, la tarea es convertir la expansión de su estructura en una preferencia más amplia y competitiva entre los miembros del partido.

Ambos tendrán que competir no solo por la simpatía de la dirigencia, sino también por la confianza de los militantes que finalmente participen en el proceso interno.

El desafío de preservar la unidad del PRM

La disputa por la candidatura presidencial es una expresión natural de la competencia política, pero adquiere una dimensión especial cuando ocurre dentro de un partido que se encuentra en el Gobierno.

Una confrontación prolongada podría desviar la atención de la gestión pública, aumentar las tensiones entre funcionarios y dirigentes y dificultar la construcción de una narrativa común de cara a 2028. Por el contrario, un proceso con reglas claras y resultados aceptados puede fortalecer la organización y darle legitimidad a quien resulte elegido.

En definitiva, las encuestas ofrecen fotografías distintas de un escenario todavía en movimiento. Collado aparece al frente en varias de ellas, mientras Mejía mantiene una estructura política activa y una base que no debe subestimarse.

La pregunta decisiva no es solamente quién lidera hoy las encuestas, sino quién logrará combinar popularidad, organización territorial y respaldo efectivo de la militancia cuando llegue el momento de votar. Esa será la verdadera medida de fuerza entre David Collado y Carolina Mejía, y también una prueba de madurez para el PRM.

Expreso Digital

Expreso Digital es un diario comprometido a informar con veracidad y precisión, manteniendo un firme apego a los principios de la ética periodística.

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